Me dieron ganas de escuchar las opiniones de los compositores en relación a si alguna vez se preguntaron que rol cumplen socialmente hoy. Y cuando digo "socialmente" por favor no mezclar los ismos políticos del socialismo, ni con lo referencias freudianas. No, sencillamente nuestro rol social. ¿Que rol cumplimos, HOY?. Porque además, los tiempos cambian y saben que nuestras condiciones son muy distintas que las de Mozart, las de Mahler e incluso las de 50 años atrás.
Entonces yo dividiría la cuestión en distintos abordajes. La eterna pregunta de si componemos para nosotros mismos o para los demás, yo la reformularía así: Como compositores, ¿tenemos un deber hacia lo nuevo tal como lo tienen constantemente los científicos, o solamente tenemos la dicha de jugar con la historia, tal como lo hacen los antropólogos?
Por otra parte, nunca la historia de la música fue tan ecléctica como hoy (incluso ya desde mediados del comienzo del siglo pasado). Durante tiempo ha sido necesario ser de un bando o del otro (o de otro mas alejado). Sin embargo, hoy por hoy es irresistible que jóvenes de la generación de los 70, 80 y 90 (y porque no antes), no hayan convivido cercanamente con los géneros populares. Hablando de populares, otra cuestión que preguntaré en un párrafo posterior. Y es que, yendo a mas en profundis nuestro, sabemos que han habido compositores que eligieron al menos tres caminos. El de vivir con la añoranza tonal de fines del XIX, principios y tardíos del XX; el de vivir con la revolución a cuestas, en los hombros y tomarse una dosis de doce sonidos; el de vivir con la posibilidad de proponer algo nuevo, sin importar lo que haya pasado y aún más, sin importar lo que podría pasar con eso supuestamente nuevo.
Tengo un maestro, que dice: podríamos dividir la historia de la música en "comentaristas" y "creadores". Y no es que unos sean mejores que otros, es una manera de abstraer el procedimiendo de la producción. Los "comentaristas" son todos aquellos que compusieron en relación a lo existente, los "creadores" son los los que compusieron prácticamente desde la nada. Y esto, mal no querer reconocerlo nos cueste, también determina eso "nodos" que tiene la historia. La cuádruple B, la doble M, las W, S, D aisladas, para no andar determinando nombres específicos (porque no es parte de la discusión). Entonces, aquí viene el segundo abordaje y segunda pregunta (o porque no, primera pregunta desde otro punto de vista o audición): ¿Que hacemos con todo lo que sucedió hasta ahora, somos "neos" al estilo del reciclado, somos "neos" al estilo de lo en nuestra época cercana dado, o somo "neos" o nuevos?
Y por último, finalizando esta extencísima introducción a la discusión que me place comenzar, la cuestión del convencimiento, difusión, etc. ¡En cuántas convenciones, encuentros, talleres se ha discutido como atraer al público a las nuevas obras!. Y como el punto medio es tan difícil de encontrar, siempre se cae en dos extremos: o hay que componer para endulzar los oídos ajenos (y aparecen esas obras del siglo XIX compuestas cien años después o más), o hay que componer para que nadie me entienda y me consideren un genio sin comprensión (y ahí aparecen las obras llenas de artilugios y malabarismos acrobáticos, supuestamente virtuosísticas). Tercer punto de vista o audición, tercer abordaje, tercer pregunta: ¿Tenemos que ser condescendientes con el oyente y limitarnos a sus capacidades superficiales, o tenemos que ser exigentes con el oyente y exitar sus capacidades no despertadas?
Y la última y cuarta pregunta de remate: ¿Qué es ser "popular"?
Este texto es tan solo la introducción, no mi opinión al respecto. Participaré luego con mi opinión. Es bueno saber el grado de novismo o esnobismo con el que uno pueda encontrarse.
Afectuosa y serialmente,
Luis Tomás