Llegó el día del concierto, ya había trabajado tanto con toda la concentración y dedicación posible que estaba esperando la hora con ansiedad. Toqué 1 hora y media de música en un programa que iba de lo mas delicado y antiguo para teclado como las 6 Sonatas de Scarlatti que casi se pueden leer a primera vista pero que se convierten en montruos de seis cabezas cuando uno está frente al público, hasta lo mas popular de Venezuela como es el Diablo suelto pasando por seis preludios de Rachmaninov qu…
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Publicado el octubre 6, 2009 a las 6:30am —