6ª Muestra de Compositores Pa-nameños (21/10/2009)
“En un país donde no existen estímulos para la creación musical artística, en donde nadie vive de componer obras para concierto, y es prácticamente nulo el reconocimiento de la ardua labor que significa dedicarse a esto, el que un puñado de personas decidan sacrifi-car sus pocas horas libres en aras de plasmar en papel sus ideas musicales, es casi un acto de heroísmo...”
Con estas palabras se abre el programa de este evento promovido por el INAC y que, de esa vez, ha contado con el apoyo logístico de la Vicerrectoría de Extensión de la Universidad de Panamá, habiendo sido realizado en el Paraninfo de esa universidad.
Palabras certeras, con las cuales estamos de acuerdo; pero de lo que sí no estamos de acuerdo es como sigue:”...o tal vez síntoma de poca cordura.”(sic!). Comentario inexplicable, si es que realmente sabemos el significado de tal palabra - cordura - que parece significar "juicio o sensatez"; y no podemos pensar que la labor de componer nos haga perder la cordura...o senos escapan las intenciones, o es un disparate.
Por otro lado, contados son los composito-res de música de arte que viven exclusiva-mente de esa labor, en la actualidad, la cual suele venir acompañada de la realización de conferencias, seminarios, cursos, comisiones privadas y la casi siempre omnipresente dedicación a la enseñanza.
Y esa combinación es excelente porque el artista creador se mantiene sobre el pulso del pensar y sentir de la época en que vive; interaccionando como público y actor de una realidad que, hoy día, prima por mostrarse multifacética, multicultural, multicambiante y retadora de paradigmas perenes.
Así que, por fecha de nacimiento, tuvimos la oportunidad de apreciar obras de Roque Cordero, Eduardo Charpentier, Edgardo Quintero, Ricardo Risco, Jorge A. Bennett, Samuel Robles y José Manuel Caballero. Y es la primera vez en que no participo de las “Muestras”.
La profusión de estilos, a pesar de parecer a prima vista un reflejo de nuestra época, más concierne a la continuada ausencia de escuelas de composición en el país, y de una sana competencia entre ellas.
Caben algunas preguntas. ¿Es realmente libre el artista profesional para hacer lo que le viene en gana realizar ante el público? ¿Tienen las instituciones promotoras, o el público, algún deber de exigir que lo que se presente como “nuevo” sea realmente el producto de una investigación innovadora? Entre los vectores humanos y sociales involucrados, ¿sería posible esperar algún consenso conceptual sobre qué viene a ser la música y la composición musical hoy por hoy?
Dinámicas reflexiones es lo que esperamos, ante tales cuestiones, al menos de parte de músicos profesionales, estudiantes y profesores de música, dentro de lo que viene a ser su responsabilidad social, profesional y artística, delante de todo el desarrollo histórico que el arte musical ha alcanzado.
Así que tuvimos a un joven Cordero ejerciendo su creatividad sobre una forma barroca-“Danza en Forma de Fuga”-; casando pasado y presente de sus épocas de estudiante. Pasamos por un Charpentier siempre volcado sobre las líneas simples y directas de su patrimonio cultural regional –“Siesta y Fiesta”-. Empezamos la audición con un Quintero haciendo gala de su dominio de la técnica orquestal en un ballet –“Victoriano Lorenzo”-, consecuentemente nacionalista, y en lo que arriesgaríamos llamar de romanticismo moderno. A medio camino, cruzamos con Risco Cortés –“Música Nocturna”-, en un contexto estético más moderno y desafian-te, al proponer equilibrios entre timbales y cuerdas. Sentimos, al final y con Robles, todo el impacto emotivo de la invasión –“Amanecer en Tiempos de Guerra”-, a través de su clara “pintura sonora” orquestal, con su lenguaje heredero del empuje musical del siglo XX. Nos refrescamos con el, siempre jovial, Bennett – “Suite de los Jóvenes”-, siempre con-secuente y fiel a su lenguaje directo y preestablecido. Y finalmente tuvimos el placer de constatar el continuado desarrollo creativo del más joven de los compositores del programa, Caballero, en tres de sus “Cuatro Miniaturas Panameñas”, donde alcanza un muy particular encuentro entre elementos de la tradición popular con un lenguaje moderno y renovador, dentro de su trayectoria.
Escueto resumen para un programa apro-piadamente corto que – quizá por eso mismo – nos pareció mejor realizado que el de la anterior Muestra.
Apropiadamente corto para que intentára-mos no recordar a los músicos que, durante la ejecución de varias obras y mientras esperan su momento de tocar, se pasean lánguidamente la mirada por el público y auditorio, cómo se de un trámite burocrático más se tratara todo aquello, y no una presentación artística. Quisiéramos olvidar de los encargados de las cámaras de la televisora que hablaban y se comunicaban a través de sonoros chasqui-dos de dedos mientras aquella música sonaba. Hay mucho de qué olvidar.
Seguiremos lamentando la poca difusión previa de un evento crucial para el desarrollo del arte musical panameño, la falta de educación de técnicos y personal de apoyo que hacen ruidos antes y durante la ejecución de las obras, además del público, donde los celulares y comentarios paralelos siguen sonando a la par de la música, demostrando que no están a la altura de lo que les es ofrecido.
Élcio Rodrigues de Sá B.
Compositor y Director Musical
Docente universitario
Panamá, 22 de octubre de 2009.
Etiquetas:
Compartir
¡Tienes que ser miembro de Red Contemporanea para agregar comentarios!
Únete a esta red social